Miedo, déjame vivir

Miedo, déjame vivir

Es la emoción más pesada, oscura, paralizante.
Yo aún no he descubierto el fin de mis laberintos del miedo. Y estoy segura de que va creciendo conmigo.
De echo, a veces, tengo la sensación de que cuanto más camino, crezco y me sobrepongo más miedo encuentro.
Menos mal que poco a poco voy sosteniéndolo y caminando con él
Porque el miedo es poderoso.
El miedo puede alejarte de quien te tiende una mano, puede hacer que no te cuides, que te dejes, que te rindas, que no creas en ti.
Y cuando el miedo tiñe lo más profundo de tu corazón solo el amor puede salvarte (#topico).
¿Cual es la función del miedo?
Por que parece que es como las moscas. Nos molesta a todos.
El miedo sirve para protegernos.
Alejarnos de los peligros, estar alerta, atentos, preparados para la acción.
Pero… ¿Que pasa si no se a que tengo miedo?
Escúchate. (#yasequemerepito #peroesloquehay)
Es posible que ese miedo que ahora te bloquea sea del pasado.
Es posible que lo que estás viviendo te haya teletransportado a otro momento de tu vida en el que la cosa no salió bien.
Y cuando hablo de que la cosa no salió bien me refiero a que ese hito del desarrollo, ese aprendizaje, no termino siendo lo más sano para ti.
Puede que entonces, allí y entonces, intentaras ser tu misma y alguien se riera de ti.
Puede que ahora, aquí y ahora, no recuerdes quien eres, pero si quien tienes que ser para que no se rían de ti.
También puede que cuando intentaste echar a correr, allí y entonces, te quisieron cuidar tanto tanto que te enseñaron que no correr era mejor, y aquí y ahora aún te lo crees.
Ante los miedos solo hay una salida y dos actitudes.
Identificarlos.
Sostenerlos el tiempo suficiente como para saber si son del presente, de lo que estás viviendo ahora y/o las consecuencias en el futuro, o están ahí contigo cuál mascara que te limita y ya no te sirve.
Déjame recordarte que el miedo no mata. Es jodido, pero no mata. Es una emoción más. Y darte tiempo y espacio para reconocer que miedo te esta paralizando y hasta que punto marca la diferencia.
Las dos actitudes son cuidarte y dejarte cuidar.

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Igual te interesa saber más sobre que terapia es mejor para ti.

O quizás quieras saber razones para ir al psicólogo.

En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional, la Gestalt y el Focusing.

 

Llega el verano y con él la ansiedad

Llega el verano y con él la ansiedad

Ya están aquí los finales de curso, los parones vacacionales, la gente hablando sobre donde se va de vacaciones, los planes de barbacoa y la presión social por pasártelo bien y disfrutar.

Pero no todo es fiesta y alegría.

No a todos nos sienta igual el parón y las vacaciones.

Durante el año llevamos un ritmo de trabajo que nos mantiene ocupados. Nos distrae y nos da las suficientes preocupaciones como para no mirar hacia dentro.

Y cuando paramos, a veces, surge la ansiedad.

¿Te ha pasado?

Puede que hasta lleves tiempo imaginando lo que harás en verano. Ese viaje, ir a la piscina, tomar algo fresquito…

Y llega el momento y no puedes. Te sientes fatal. No tienes ganas de salir y tienes unas sensaciones horripilantes que te bloquean.

Puede que surjan sentimientos de soledad. Todos están a tus cosas y no sabes con quien quedar.

Y comienzas a darle vueltas a la cabeza…

Y entras en un bucle en el que comienzas a dudar de ti, de si te gusta tu trabajo, de si te gusta tu vida…

STOP!

Déjame decirte que es normal. A veces no nos dedicamos el tiempo suficiente. No nos escuchamos y vivimos sumidos en la rutina. Y cuando esta rutina nos abandona nos vemos de frente con la realidad de nosotros mismos, de nuestro mundo interior. Y como hace tanto que no vaciábamos ese cajón ahora no hay quien lo gestione. Se nos viene todo encima y no hay por dónde cogerlo.

Respira.

Sostén esa sensación. Sí, lo sé. Es horrible, pero nada más. No te va a hacer daño.

Coge ese malestar y llévalo de paseo.

Y preguntale. Pregúntate.

Qué necesitas. Que necesito. Que quiero.

Puede que sea más importante esto que cumplir las expectativas sociales veraniegas.

Y disfruta.

A tu manera. Con esas pequeñas cosas que te pida el cuerpo.

Leer, pasear, coger el coche y perderte… lo que se te ocurra.

Y recuerda… No estas sol@.

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O quizás quieras saber razones para ir al psicólogo.

En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional, la Gestalt y el Focusing.

 

¿Qué es el Focusing?

¿Qué es el Focusing?

Es una psicoterapia corporal humanista creada por Gendlin. Permite experimentar vivencialmente lo que sucede en nosotros, huyendo del bucle racional en el que muchas veces nos vemos inmersos. ¿Sabes cuándo te pones a buscar explicaciones, razones, salidas y no paras de darle vueltas y vueltas al coco sin encontrar salida ni solución? Para eso sirve el Focusing.

Consiste en centrarse en la vivencia emocional y corporal. Ese sentir general que te produce una situación o problema. Puede ser una bola en el estómago, o una presión en el pecho, una punzada en el corazón o que se me cierra la garganta. Si aprendemos un proceso que nos permita dar forma y lenguaje a esto que sentimos sin tratar de controlar ni enjuiciar eso que sentimos es más fácil que logremos entender que necesitamos para salir de este bache.

La técnica de Focusing se divide en 6 pasos o movimientos de un proceso continuo. focusing psicologo en burgos

  1. Lo primero que necesitamos es silencio y escucha. Llevaremos la atención hacia dentro, hacia nuestro cuerpo, allá donde haya una sensación. Pueden ser los pies, las piernas, la pelvis, el abdomen, el pecho, la garganta, las sienes… o varias zonas a la vez. Simplemente observa lo que hay en tu cuerpo. Haz una lista mental de los problemas grandes y pequeños, las preocupaciones, los anhelos…

 

  1. El siguiente paso será formar la sensación sentida. De todo lo que estás viviendo escoge lo más importante para ti en este momento. ¿Cuál duele más? No contestes con palabras. Comienza a enfocar, pero sin adentrarte. Simplemente siente todo el problema, ahí donde normalmente sientes los problemas. Escucha y siente, escucha y siente. Puede que comience tu discurso de siempre. Simplemente para, con suavidad y tolerancia, y vuelve a escuchar y sentir.

 

  1. ¿Cuál es la cualidad de la sensación sentida? Es pesado, oscuro, es como si… Estas buscando el meollo de todo eso, lo especial. Sin forzar palabras. Al poner palabras al problema puede que empieces a notar que cambia, se mueve, se siente distinto. Y es que a medida que vamos dando forma al problema va transformándose y puedes relajarte.

 

  1. Ya tienes la palabra o imagen del anterior movimiento y simplemente vas a cotejar con la sensación. De la sensación a las palabras, de las palabras a la sensación…. ¿Encajan? ¿Resuenas con ello? Sentirás un respirar dentro, un alivio, un saber que eso es… A veces no pasa a la primera, y tienes que volver a escuchar y dejar que surjan nuevas palabras. O intentarlo mañana.

 

  1. Si has sentido ese clic, ese saber que eso es lo que estas gestionando, es el momento de sacar toda la información posible… ¿Que esto sea así? ¿Qué necesito de esto? ¿Para qué me sirve todo esto? ¿Dónde me lleva? ¿Dónde me mantiene? Y escuchamos y sentimos de nuevo…

 

  1. Venga lo que venga acepta lo que surja. Tu cuerpo está hablando y eso siempre es bueno, aunque las palabras vengan del dolor, aunque no querías enfrentarte a esto ahora… No necesitas hacer nada con ello, solo recibirlo. Ahora sabes dónde está la dificultad…

Cuando es la primera vez que oyes hablar del proceso se torna complicado, pero es algo que hacemos continuamente. Solo que no conscientemente. Simplemente vas a tomar el control (más bien vas a soltar el control y aprender a fluir), vas a dar-te tiempo, vas a escuchar-te.

A mí personalmente me ha servido mucho aprender a meditar, hacer yoga, escuchar mis tensiones… y luego poco a poco ir dando forma y estructura a lo que hay dentro, hasta llegar a ser algo tan habitual como hacer deporte o cuidar mi alimentación.

Y es que el proceso es algo parecido a una meditación aplicada.

¿Qué es la terapia Gestalt?

¿Qué es la terapia Gestalt?

Gestalt es una psicoterapia existencial y experimental que propone a la persona aventurarse a descubrir que hay detrás de los síntomas a través de la creatividad y el darse cuenta.

Vivir aquí y ahora.

Darme cuenta de mi mundo interior. Mis sensaciones, emociones, mi organismo en funcionamiento.

Darme cuenta del mundo exterior, siempre en función de lo que soy, de mi forma de percibir.

Darme cuenta del contacto entre yo y el exterior, del pasado y el futuro. Pensar, imaginar, planificar, recordar, anticipar…

Que me bloquea, que necesito, como puedo salir de este marrón.

Lo que más me gusta de este modelo es el Ciclo de la Experiencia.

El Ciclo de la Experiencia es la sucesión de fases por las que pasamos para satisfacer nuestras necesidades.

¿Cuáles son las fases?

Simplificando, son 7.

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Todo comienza con una sensación, una necesidad…

El siguiente paso es ser consciente de ello. Darse cuenta.

Una vez hemos tomado consciencia de esa sensación y necesidad necesitamos energetizarnos, calcular la energía que tenemos y necesitamos para llegar a la acción.

La acción es la cuarta fase. Interactuamos. Nos movilizamos hacia lo que queremos, hacia nuestras metas a largo plazo o a rascarme la pierna.

Aquí llega el contacto, el encuentro con lo que calma nuestra sed, nuestra hambre o nuestra tristeza.

La siguiente fase, la sexta, es cuando nos sentimos satisfechos y realizados. Sentimos el placer, la serenidad, el encanto de haber solucionado un problema. Que gusto, oye.

Ahora me retiro, reposo, integro lo vivido y agradezco, preparado para la siguiente necesidad.

El problema es cuando nos callamos, posponemos, no tenemos permiso… y empiezan a quedar asuntos pendientes. Interrupciones en el ciclo. A veces la manera que tenemos de interrumpir este ciclo llega a formar parte de nuestra personalidad, de nuestra identidad.

Como esas personas que nunca nos quejamos, siempre sonreímos y tiramos hacia adelante con todo el peso sobre nuestras espaldas.

O lo contrario, esas personas que nunca nos hacemos cargo, siempre encontramos algún esbirro que nos soluciona los problemas.

O huimos…

O le damos vueltas a la cabeza una y otra vez.

O nos enfadamos con nosotros mismos.

O nos quedamos pensando en si hubiera hecho esto otro… o aquello de más allá.

Poco a poco iremos adentrándonos en este proceso, en los bloqueos, en cómo se manifiestan los mecanismos de defensa y hacia donde dirigimos la energía para no avanzar, y las consecuencias que esto tiene en nuestra personalidad y en nuestra sensación de bienestar.

Para terminar, dejo aquí el clásico Poema de Fritz Perls…

Yo soy yo y tú eres tu

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y

tu no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres tú y yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

y coincidimos, será hermoso.

Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.

Tú eres tú y yo soy yo.

Falta de amor a mí mismo,

cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falta de amor a ti,

cuando intento que seas como yo quiero.

En vez de aceptarte como realmente eres.

Tu eres tú y yo soy yo.

Fritz Perls

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Igual te interesa saber más sobre que terapia es mejor para ti.

O quizás quieras saber razones para ir al psicólogo.

En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional y el Focusing.

¿Qué es el Análisis Transaccional?

¿Qué es el Análisis Transaccional?

El Análisis Transaccional es una teoría de psicoterapia humanista propuesta por Eric Berne.

A mí personalmente me encanta porque me proporciona un esquema desde el que comprender mi posición existencial y mis diálogos internos.

La posición existencial es ese rol que tomamos ante los demás y la posición en la que situamos a los demás. terapia humanista analisis transaccional

Cuando estamos en una posición de EQUILIBRIO no hay mejores ni peores. Estamos yo y tu, yo y los demás. Cada uno en su espacio. Cada uno con sus fortalezas y debilidades.

Esto no siempre es así. Muchas veces nos creemos mejores, aunque no implique que lo demostremos. Pero a nivel interno situamos al otro un escaloncito por debajo de nuestra valía. Es posible que necesitemos hacer esto para salvaguardar nuestra autoestima, situándonos en una posición de SUPERIORIDAD.

Y, cuantas veces nos sentimos inferiores… Cuantas veces sentimos ese “yo no valgo” o ese “ojalá fuera como él”. Estamos en una posición de INFERIORIDAD cuando nos relegamos a una posición inferior ante el otro.

Por último, cuando solo vemos los defectos propios y de los demás, estamos en una posición de DESESPERANZA.

El Análisis Transaccional propone un modelo de tres estados del yo (PAN), donde cada estado es una manera de sentir, pensar, de expresarnos. Todos tenemos y somos cada uno de estos tres. Y ¿Cuáles son?

Estados del yo Analisis Transaccional psicologia humanista en burgos

El Estado del Yo Padre/Madre es muy fácil de identificar.

Sabes cuándo te pones a pensar en lo que “tienes que…” o en “si hubiera…”, o el típico “hija mía, es que, como eres”. Seguro que alguno de estos resuena en tu cabeza. Pues bien. Esos provienen del estado del yo padre/madre.

¿Te suena? Y es que este estado del yo contiene toda la información sobre cómo funciona el mundo, cómo te tienes que comportar y como tienes que ser. Las normas, las reglas que hay que cumplir… Las creencias limitantes y los juicios internos.

¿Te imaginas como nos condiciona toda esta información? Es brutal. ¿Cómo vas a ser una persona de éxito o vivir en abundancia económica si en tu estado del yo padre está programado que debes de ser humilde y que tener dinero significa que estas del otro lado? Esto es un ejemplo que se me ha ocurrido, pero podría darte un montón. ¿Cual es tu mantra crítico?

Hay algo muy importante sobre este estado del yo que tenemos que señalar. Es el lenguaje que hemos interiorizado sobre este estado. ¿Cómo te tratas? ¿Cómo te hablas ahí dentro donde solo tú te escuchas? ¿Eres amable y dulce?

O más bien tienes un pequeño tirano dentro que además de señalar todo lo que haces mal lo hace con insultos y exigencias extremas.

Todo esto forma parte del estado del yo padre.

Pasemos al estado del yo niño. Este es mi favorito y con el que más me gusta estar en contacto. Es ese niño que fuiste, ese niño que eres.

Todas las emociones genuinas y espontaneas vienen de aquí. Es el motor. Desde este estado creamos, aprendemos y disfrutamos todos los días.

Guarda un programita sobre nuestra tendencia ante situaciones que nos trasladan a este estado del yo más infantil. Y créeme. Son muchas.

Cada vez que algo nos emociona, nos remueve y descoloca, es fácil que active esta parte nuestra, nuestra esencia.

Podemos tender a mostrarnos como un niño rebelde, provocador, despreocupado o desobediente. Pero también podemos ser sumisos, influenciables y entregados a los demás. Otra opción es la tendencia a aislarnos, inseguros y confusos nos retiramos del mapa, donde no nos vean.

También puede ser positiva la manera en que se expresa ese niño que llevamos dentro.

Podemos conectar la libertad, la espontaneidad y la expresión genuina de nuestras emociones.

Podemos ser cooperativos, asertivos y encontrar nuestra confianza y autonomía dentro de las normas y reglas sociales.

¿Qué niño resuena más contigo? El rebelde, el sumiso y entregado, el aislado…

La verdad que todos tenemos un poquito de cada, pero siempre hay algo que destaca.

Pasemos al estado del yo adulto. El más interesante desde un punto de vista terapéutico. Y es que este estado del yo es accesible conscientemente, es manejable y desde el podemos gestionar los otros dos.

En terapia potenciaremos el estado del yo adulto y aprenderemos a ser conscientes de cuando está tomando control un yo padre muy rígido que nos impide crecer y expresarnos.

Aprenderemos a tomar decisiones para cuidar a nuestro niño, escuchando y teniendo en cuenta como nos sentimos y que necesitamos. Sabremos que está activo cuando sentimos pensamos y actuamos acorde al presente, aquí y ahora.

En las situaciones que vivimos es frecuente que se activen dramas de nuestra historia. Es entonces cuando el estado del yo padre corre a socorrernos. Rápidamente se nos viene a la cabeza el que pensaría mi madre o que haría mi padre ante este problema. Y está bien. Son recursos. Pero a veces esta desactualizado y ya no nos sirve. Y nos vuelve a relegar a una posición nada sana para nosotros. Nuestro niño vuelve a oír “no llores”, “tienes que ser fuerte” o “no seas así, no ves que pareces tonto”. Y duele.

Tenemos derecho a escuchar a nuestro niño, a cuidarle, a hablarle bien, tenerle en cuenta y permitirnos ser lo que somos, sin juicios dañinos. Merecemos que nos quieran, que nos cuiden, que nos vean tal y como somos.

Y todo esto lo conseguiremos desde el estado del yo adulto. Dando permiso a nuestro niño. Siendo conscientes de cuando nuestro yo adulto esta siento crítico y construyendo un estado del yo padre/madre más nutritivo, más amable y flexible.

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Quizás quieras saber por qué ir al psicólogo.

En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional o la terapia Gestalt.

El Focusing es otra de las técnicas que incorporo en el proceso de terapia.