Envidia, hazme crecer

Envidia, hazme crecer

La envidia.

Ay, la envidia…

¿Cuantas veces has dicho “lo que tienen es envidia“?

Porque claro. Que alguien nos envidie significa que nos desea lo peor… ¿no?

Pues no sé tú. Pero yo soy una envidiosa.
Pero no de esas que te desean lo peor. No.

Soy de esas envidiosas que se alegran cuando al otro le va bien (casi siempre ?). Le va tan bien que me da envidia. Envidia inspiradora lo llamo yo.

Esa envidia que abre posibilidades.

Si el otro lo está viviendo, ¿por qué yo no?

Si esta pregunta te resuena te animo a revisar tu posición existencial.

Si. Si el otro lo está viviendo es por que es posible.

Claro que el otro tiene sus circunstancias, sus facilidades y claro, sus dificultades y heridas. Pero ahí está. Viviendo eso que a ti te inspira.

Te inspira porque te remueve algo.
Y si hay algo de eso que ves (que no quiere decir que en realidad sea) en la vida de otro, ¿por qué no caminar hacia ello?

Oye. Que si te remueve envidia de la otra. De esa que no inspira y aprieta las entrañas con un rencor extraño, acógelo.

Y ya sabes. Pregúntate. Escúchate.

¿Que hay de ti en que eso que ves para que te remueva?

Recuerda que todas las emociones, todo eso que se mueve por dentro, tiene una función.

Y para mi la función de la envidia es:

1. Generar metas y abrir posibilidades.
2. Reflejar cuál espejo rabia por eso que no tengo, no soy, no me dieron, no me sale…

Y tú… ¿Reconoces tu envidia?

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Igual te interesa saber más sobre que terapia es mejor para ti.

O quizás quieras saber razones para ir al psicólogo.

En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional, la Gestalt y el Focusing.

 

Llega el verano y con él la ansiedad

Llega el verano y con él la ansiedad

Ya están aquí los finales de curso, los parones vacacionales, la gente hablando sobre donde se va de vacaciones, los planes de barbacoa y la presión social por pasártelo bien y disfrutar.

Pero no todo es fiesta y alegría.

No a todos nos sienta igual el parón y las vacaciones.

Durante el año llevamos un ritmo de trabajo que nos mantiene ocupados. Nos distrae y nos da las suficientes preocupaciones como para no mirar hacia dentro.

Y cuando paramos, a veces, surge la ansiedad.

¿Te ha pasado?

Puede que hasta lleves tiempo imaginando lo que harás en verano. Ese viaje, ir a la piscina, tomar algo fresquito…

Y llega el momento y no puedes. Te sientes fatal. No tienes ganas de salir y tienes unas sensaciones horripilantes que te bloquean.

Puede que surjan sentimientos de soledad. Todos están a tus cosas y no sabes con quien quedar.

Y comienzas a darle vueltas a la cabeza…

Y entras en un bucle en el que comienzas a dudar de ti, de si te gusta tu trabajo, de si te gusta tu vida…

STOP!

Déjame decirte que es normal. A veces no nos dedicamos el tiempo suficiente. No nos escuchamos y vivimos sumidos en la rutina. Y cuando esta rutina nos abandona nos vemos de frente con la realidad de nosotros mismos, de nuestro mundo interior. Y como hace tanto que no vaciábamos ese cajón ahora no hay quien lo gestione. Se nos viene todo encima y no hay por dónde cogerlo.

Respira.

Sostén esa sensación. Sí, lo sé. Es horrible, pero nada más. No te va a hacer daño.

Coge ese malestar y llévalo de paseo.

Y preguntale. Pregúntate.

Qué necesitas. Que necesito. Que quiero.

Puede que sea más importante esto que cumplir las expectativas sociales veraniegas.

Y disfruta.

A tu manera. Con esas pequeñas cosas que te pida el cuerpo.

Leer, pasear, coger el coche y perderte… lo que se te ocurra.

Y recuerda… No estas sol@.

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O quizás quieras saber razones para ir al psicólogo.

En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional, la Gestalt y el Focusing.

¿Qué es el Focusing?

¿Qué es el Focusing?

Es una psicoterapia corporal humanista creada por Gendlin. Permite experimentar vivencialmente lo que sucede en nosotros, huyendo del bucle racional en el que muchas veces nos vemos inmersos. ¿Sabes cuándo te pones a buscar explicaciones, razones, salidas y no paras de darle vueltas y vueltas al coco sin encontrar salida ni solución? Para eso sirve el Focusing.

Consiste en centrarse en la vivencia emocional y corporal. Ese sentir general que te produce una situación o problema. Puede ser una bola en el estómago, o una presión en el pecho, una punzada en el corazón o que se me cierra la garganta. Si aprendemos un proceso que nos permita dar forma y lenguaje a esto que sentimos sin tratar de controlar ni enjuiciar eso que sentimos es más fácil que logremos entender que necesitamos para salir de este bache.

La técnica de Focusing se divide en 6 pasos o movimientos de un proceso continuo. focusing psicologo en burgos

  1. Lo primero que necesitamos es silencio y escucha. Llevaremos la atención hacia dentro, hacia nuestro cuerpo, allá donde haya una sensación. Pueden ser los pies, las piernas, la pelvis, el abdomen, el pecho, la garganta, las sienes… o varias zonas a la vez. Simplemente observa lo que hay en tu cuerpo. Haz una lista mental de los problemas grandes y pequeños, las preocupaciones, los anhelos…

 

  1. El siguiente paso será formar la sensación sentida. De todo lo que estás viviendo escoge lo más importante para ti en este momento. ¿Cuál duele más? No contestes con palabras. Comienza a enfocar, pero sin adentrarte. Simplemente siente todo el problema, ahí donde normalmente sientes los problemas. Escucha y siente, escucha y siente. Puede que comience tu discurso de siempre. Simplemente para, con suavidad y tolerancia, y vuelve a escuchar y sentir.

 

  1. ¿Cuál es la cualidad de la sensación sentida? Es pesado, oscuro, es como si… Estas buscando el meollo de todo eso, lo especial. Sin forzar palabras. Al poner palabras al problema puede que empieces a notar que cambia, se mueve, se siente distinto. Y es que a medida que vamos dando forma al problema va transformándose y puedes relajarte.

 

  1. Ya tienes la palabra o imagen del anterior movimiento y simplemente vas a cotejar con la sensación. De la sensación a las palabras, de las palabras a la sensación…. ¿Encajan? ¿Resuenas con ello? Sentirás un respirar dentro, un alivio, un saber que eso es… A veces no pasa a la primera, y tienes que volver a escuchar y dejar que surjan nuevas palabras. O intentarlo mañana.

 

  1. Si has sentido ese clic, ese saber que eso es lo que estas gestionando, es el momento de sacar toda la información posible… ¿Que esto sea así? ¿Qué necesito de esto? ¿Para qué me sirve todo esto? ¿Dónde me lleva? ¿Dónde me mantiene? Y escuchamos y sentimos de nuevo…

 

  1. Venga lo que venga acepta lo que surja. Tu cuerpo está hablando y eso siempre es bueno, aunque las palabras vengan del dolor, aunque no querías enfrentarte a esto ahora… No necesitas hacer nada con ello, solo recibirlo. Ahora sabes dónde está la dificultad…

Cuando es la primera vez que oyes hablar del proceso se torna complicado, pero es algo que hacemos continuamente. Solo que no conscientemente. Simplemente vas a tomar el control (más bien vas a soltar el control y aprender a fluir), vas a dar-te tiempo, vas a escuchar-te.

A mí personalmente me ha servido mucho aprender a meditar, hacer yoga, escuchar mis tensiones… y luego poco a poco ir dando forma y estructura a lo que hay dentro, hasta llegar a ser algo tan habitual como hacer deporte o cuidar mi alimentación.

Y es que el proceso es algo parecido a una meditación aplicada.

¿Qué es la terapia Gestalt?

¿Qué es la terapia Gestalt?

Gestalt es una psicoterapia existencial y experimental que propone a la persona aventurarse a descubrir que hay detrás de los síntomas a través de la creatividad y el darse cuenta.

Vivir aquí y ahora.

Darme cuenta de mi mundo interior. Mis sensaciones, emociones, mi organismo en funcionamiento.

Darme cuenta del mundo exterior, siempre en función de lo que soy, de mi forma de percibir.

Darme cuenta del contacto entre yo y el exterior, del pasado y el futuro. Pensar, imaginar, planificar, recordar, anticipar…

Que me bloquea, que necesito, como puedo salir de este marrón.

Lo que más me gusta de este modelo es el Ciclo de la Experiencia.

El Ciclo de la Experiencia es la sucesión de fases por las que pasamos para satisfacer nuestras necesidades.

¿Cuáles son las fases?

Simplificando, son 7.

terapia gestal psicologo burgos

Todo comienza con una sensación, una necesidad…

El siguiente paso es ser consciente de ello. Darse cuenta.

Una vez hemos tomado consciencia de esa sensación y necesidad necesitamos energetizarnos, calcular la energía que tenemos y necesitamos para llegar a la acción.

La acción es la cuarta fase. Interactuamos. Nos movilizamos hacia lo que queremos, hacia nuestras metas a largo plazo o a rascarme la pierna.

Aquí llega el contacto, el encuentro con lo que calma nuestra sed, nuestra hambre o nuestra tristeza.

La siguiente fase, la sexta, es cuando nos sentimos satisfechos y realizados. Sentimos el placer, la serenidad, el encanto de haber solucionado un problema. Que gusto, oye.

Ahora me retiro, reposo, integro lo vivido y agradezco, preparado para la siguiente necesidad.

El problema es cuando nos callamos, posponemos, no tenemos permiso… y empiezan a quedar asuntos pendientes. Interrupciones en el ciclo. A veces la manera que tenemos de interrumpir este ciclo llega a formar parte de nuestra personalidad, de nuestra identidad.

Como esas personas que nunca nos quejamos, siempre sonreímos y tiramos hacia adelante con todo el peso sobre nuestras espaldas.

O lo contrario, esas personas que nunca nos hacemos cargo, siempre encontramos algún esbirro que nos soluciona los problemas.

O huimos…

O le damos vueltas a la cabeza una y otra vez.

O nos enfadamos con nosotros mismos.

O nos quedamos pensando en si hubiera hecho esto otro… o aquello de más allá.

Poco a poco iremos adentrándonos en este proceso, en los bloqueos, en cómo se manifiestan los mecanismos de defensa y hacia donde dirigimos la energía para no avanzar, y las consecuencias que esto tiene en nuestra personalidad y en nuestra sensación de bienestar.

Para terminar, dejo aquí el clásico Poema de Fritz Perls…

Yo soy yo y tú eres tu

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y

tu no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres tú y yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

y coincidimos, será hermoso.

Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.

Tú eres tú y yo soy yo.

Falta de amor a mí mismo,

cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falta de amor a ti,

cuando intento que seas como yo quiero.

En vez de aceptarte como realmente eres.

Tu eres tú y yo soy yo.

Fritz Perls

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En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional y el Focusing.

¿Qué tipo de terapia es mejor para mi?

¿Qué tipo de terapia es mejor para mi?

El mundo de la psicología, la psicoterapia y la terapia es muy extenso. Es complicado para quien nos dedicamos a ello, así que para la persona que está buscando ayuda debe ser abrumador.

Hay miles de perspectivas, teorías, paradigmas… Pero lo que tú quieres saber es si te servirá y cuál es la mejor para ti.

Para simplificar voy a hablar de tres tipos de terapia. Racional, emocional y corporal

Para mi cada una representa una puerta de entrada, un lenguaje y una estructura que te permite dar forma a lo que te pasa. Al fin y al cabo, todas buscan lo mismo. Que te puedas sentir mejor. Que el dolor no sea sufrimiento (de esto hablaré en otro artículo más detenidamente). Que seas tú el protagonista de tu vida y de tu mundo, y como no, que tus relaciones sean de calidad. Y para ello debemos de estar conectados. Nuestras sensaciones, nuestras emociones y nuestros pensamientos deben estar alineados y ser coherentes. Cuando hablo de ser coherentes hablo de que todo nuestro yo está siendo tenido en cuenta. No vale eso de “es que para ser feliz yo tengo que…”. Ahora lo entenderás.

Las terapias más racionales parten de los pensamientos, las creencias, la manera de percibir el mundo… Si has leído el artículo sobre la evolución del cerebro verás que se trabaja con la parte más compleja y humana, la corteza cerebral, esa parte que nos permite tener lenguaje. Nuestra parte más verbal es la más condicionada. Por la cultura, por lo que nos han dicho que tenemos que hacer… Siempre que pienso en esta parte me viene a la cabeza una escena de los Simpson.

 

Las terapias racionales más famosas son la terapia cognitivo conductual, la terapia breve, terapia de aceptación y compromiso, la terapia racional emotiva, la PNL… Mi favorita para trabajar esta parte es el Análisis Transaccional(puedes entender en este artículo el porqué).

Esta terapia es para ti si te defines como alguien lógico, que da muchas vueltas a las cosas, que necesita saber el porqué, cuando, como, donde, quien… Y es que en esta parte también está el juicio y la decisión.

La cara B de las personas que somos tan racionales es que entramos en bucle. Si. Damos tantas vueltas a las cosas que perdemos el hilo, nos cuesta pasar a la acción…

Pasemos a la parte emocional. Bajemos un escalón en nuestra estructura cerebral. Aquí encontramos a nuestro sistema límbico haciendo de las suyas. Para mi esta parte es un puente. Un puente que conecta nuestras sensaciones, nuestro yo más profundo y esencial con el mundo de las ideas del que hablaba Platón. Y aquí hablamos de nuestras emociones. Rabia, tristeza, miedo… pero también poder, alegría, amor… Este mundo es complejo. Pero no complejo de verdad, si no complejo por las polaridades, las “incoherencias”. Y es que es la parte racional la que lo hace complejo. Quien no se ha descubierto en un “cómo puedo estar tan triste si acabo de conseguir lo que llevo tanto tiempo luchando”. Y es que nuestro mundo emocional a veces va por libre. Tiene su propio ritmo, su propio lenguaje. Y aprender a descifrarlo no es asignatura en el colegio. Creo que esto ya está mejorando y, es que, los que ahora son mamás y papás se han dado de bruces con la realidad: siento luego existo. Y las prioridades van cambiando. Claro, que lo entiendo. Nuestros padres y abuelos no pudieron pararse a pensar en lo que sentían verdaderamente. Hablaré de como priorizamos nuestras necesidades en otro artículo. Ellos tenían que sobrevivir, comer, trabajar… Y por eso es fácil que con ellos haya sido difícil hablar de emociones. Era algo que se barría debajo de la alfombra. Había que seguir. Las consecuencias son devastadoras. Basta con pararse a pensar en la de gente que conoces que ha pasado por procesos de ansiedad y depresión. Y no es que seamos más débiles, es que somos más conscientes y no tenemos recursos.

Eres una persona emocional si te guías por tu corazón, si lo importante es lo que sientes, las experiencias y la huella que dejan en ti. Si eliges a la persona por cómo te hacen sentir más que por lo que son o tienen.

La cara B de las personas emocionales es que a veces nuestra vida parece una telenovela. Hay mucho drama, todo nos desborda y descoloca y a veces es difícil mantener un rumbo fijo sin bajarnos de la montaña rusa. Y lo peor es que a veces para bajarnos de ella recurrimos a mil estrategias para no sentir, como darnos un atracón de donuts de chocolate u obsesionarnos por el deporte.

Las terapias emocionales son aquellas que dan importancia a lo que sientes, a lo que te ha traído aquí, a lo que necesitas. No puedo clasificarlas distantes a las terapias corporales ya que como voy a explicar ahora cuerpo y emoción van de la mano. ¿Por qué? Muy sencillo. El cuerpo es el papel en el que se escriben nuestras emociones.

Por eso es tan importante incluir la terapia corporal en tu proceso. En mi opinión todo debe partir del cuerpo, de las sensaciones, donde no hay trampa ni cartón, donde nadie manda ni juzga. Ni tú mismo puedes controlar esto. Eres lo que eres, sientes lo que sientes y lo que has vivido está impreso en cada una de tus células. ¿Y si soy muy racional? No pasa nada, comienza por ahí y ve bajando. Que emoción hay y como la sientes en tu cuerpo.

Y, ¿qué terapias emocionales y corporales hay? Muchas. A mí me gustan todas, pero las que yo conozco más son: terapia GestaltBioenergética y Focusing. Pero también me encanta la terapia de movimiento, terapia corporal integrativa, el psicodrama, la musicoterapia…

¿Por cierto, sabes cómo sabrás si eres una persona más corporal y sensitiva? Cuando digieres el mundo por sensaciones. Si. Ese “nudo en la garganta” o ese “se me paró el corazón”.

La cara B (siempre hay cara B) es que a veces las personas que somos más corporales tenemos dificultades para saber la emoción que estamos sintiendo y ya ni te cuento para saber lo que nos hace sentir, pensar o hacer. Y es que a veces las sensaciones que tenemos no son del aquí y del ahora (muy Gestalt esta frase) si no del allí y del entonces. Algo ha disparado nuestra manera de sentir infantil o adolescente y nos ponemos a la defensiva o simplemente nos sentimos igual de indefensos que entonces.

terapia corporal emocional o racionalEntonces, ¿por qué no vale eso de “es que para ser feliz yo tengo que…”? Porque los tengo que solo incluyen nuestra parte más racional y normativa, los juicios y limites que tenemos aprendidos. Libérate, manda al carajo ese tengo que y párate a sentir. Si.

Comienza por esas sensaciones. Cuando te imaginas siendo feliz, ¿que sientes? ¿Qué sensaciones hay en tu cuerpo? Las emociones te las voy a decir yo (aunque le darás mil matices): amor, alegría, seguridad, confianza… Ahora el paso definitivo. Ahora sí que nos vamos a aliar con nuestra parte racional (nos permite llevar a la realidad nuestros instintos). ¿Qué necesito para hacerlo realidad? ¿Dónde estoy ahora y donde quiero estar? ¿Cuál es la barrera que voy a tener que saltar o los lastres que voy a tener que soltar? ¿Qué pasos daré?

Animo, yo confió en ti. Y además, ¿sabes qué? Te lo mereces. Te mereces sentirte bien en tu cuerpo, mereces expresar lo que sientes. Es más, mereces que alguien te escuche, te comprenda y además que le importe. Mereces crear tu vida a tu manera.

Para terminar, quiero dejarte la canción que me pidió el cuerpo escuchar cuando terminé de escribir este artículo.

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Quizás quieras saber porque ir al psicólogo.

En otro artículo explico qué es el Análisis Transaccional o la terapia Gestalt.

También puede interesarte saber más sobre el Focusing.

 

¿Por qué ir al psicólogo o al psicoterapeuta?

¿Por qué ir al psicólogo o al psicoterapeuta?

Porque quiero sentirme mejor.

Creo que no hay palabras que definan mejor las miles de razones por las que ir a terapia.

A veces es nada más levantarte. Sientes que el mundo se te viene encima. No te apetece lidiar con lo que sabes que viene. Y solo deseas seguir ahí, acurrucada, protegida y al calor.

Otras veces es a media mañana. Miras el reloj y el tiempo no pasa. Se te está haciendo eterno. No sabes si estás enfadada contigo misma o con los de tu alrededor, pero… En serio. Insoportable.

Momento memorable cuando llega la hora de comer y una de dos. O tienes tanta hambre que comes lo primero que pillas (si tiene un extra de azúcar mejor) o bien no tienes hambre. Y la sensación de estómago cerrado y debilidad es horrorosa.

Y según el día va llegando a su fin… La culpa, la vergüenza, la ansiedad por lo que no has hecho. O te temes lo peor. Otro día que te va a costar dormir. Otro día que te vas solo a la cama, sintiéndote triste y desesperanzado. O quizás te despiertes a media noche y… se terminó el descanso.

Estas son algunas de las experiencias que han pasado por mi cuerpo, que he vivido y sentido. ¿Cómo son las tuyas? ¿Qué te ha traído rondar esta página?

Quizás conoces a alguien que lo está pasando mal. Y, jo, quieres ayudar de alguna manera. A veces es muy frustrante no poder hacer nada.

En “resumen”, hablamos de ansiedad, insomnio, depresión, problemas de alimentación, fatiga crónica, malestar general, soledad, problemas para relacionarme con los demás, problemas de pareja (para encontrarla, mantenerla o decirla adiós), problemas laborales, baja motivación, estrés, anhedonia…

Hablamos de sentirse mal. De verlo oscuro. De no encontrar la salida. De sentir que estamos atrapados entre muros enormes. Sentir que nadie me entiende, ni yo misma.

Hablamos de querer sentir la vida, de permitirnos ser quien somos, de aceptar las dificultades, enfrentarlas, dejarlas atrás. Hablamos de sentirnos de otra manera, mucho más yo y mucho menos “me flojean las piernas”.

Hablamos de pedir ayuda. De permitir a alguien entrar en nuestra vida. De confiar en mí, en mi terapeuta y en que hay algo mejor para mí.

Hablamos de que lo mereces. Aunque las heridas duelen, y mucho.

Ir a terapia significa invertir tiempo y dinero en ti mismo. Significa tener que poner la mirada sobre lo que no queremos ver, pero está ahí. Jolín que está ahí. Mira si está que toma control de tu vida más allá de lo que te gustaría.

Pero también significa abrir puertas y nuevos caminos. ¿Te animas?

¿Quieres saber que canción me ha inspirado a escribir este artículo?

 

 

 

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Aquí explico un poco más sobre el Focusing.