Es una psicoterapia corporal humanista creada por Gendlin. Permite experimentar vivencialmente lo que sucede en nosotros, huyendo del bucle racional en el que muchas veces nos vemos inmersos. ¿Sabes cuándo te pones a buscar explicaciones, razones, salidas y no paras de darle vueltas y vueltas al coco sin encontrar salida ni solución? Para eso sirve el Focusing.

Consiste en centrarse en la vivencia emocional y corporal. Ese sentir general que te produce una situación o problema. Puede ser una bola en el estómago, o una presión en el pecho, una punzada en el corazón o que se me cierra la garganta. Si aprendemos un proceso que nos permita dar forma y lenguaje a esto que sentimos sin tratar de controlar ni enjuiciar eso que sentimos es más fácil que logremos entender que necesitamos para salir de este bache.

La técnica de Focusing se divide en 6 pasos o movimientos de un proceso continuo. focusing psicologo en burgos

  1. Lo primero que necesitamos es silencio y escucha. Llevaremos la atención hacia dentro, hacia nuestro cuerpo, allá donde haya una sensación. Pueden ser los pies, las piernas, la pelvis, el abdomen, el pecho, la garganta, las sienes… o varias zonas a la vez. Simplemente observa lo que hay en tu cuerpo. Haz una lista mental de los problemas grandes y pequeños, las preocupaciones, los anhelos…

 

  1. El siguiente paso será formar la sensación sentida. De todo lo que estás viviendo escoge lo más importante para ti en este momento. ¿Cuál duele más? No contestes con palabras. Comienza a enfocar, pero sin adentrarte. Simplemente siente todo el problema, ahí donde normalmente sientes los problemas. Escucha y siente, escucha y siente. Puede que comience tu discurso de siempre. Simplemente para, con suavidad y tolerancia, y vuelve a escuchar y sentir.

 

  1. ¿Cuál es la cualidad de la sensación sentida? Es pesado, oscuro, es como si… Estas buscando el meollo de todo eso, lo especial. Sin forzar palabras. Al poner palabras al problema puede que empieces a notar que cambia, se mueve, se siente distinto. Y es que a medida que vamos dando forma al problema va transformándose y puedes relajarte.

 

  1. Ya tienes la palabra o imagen del anterior movimiento y simplemente vas a cotejar con la sensación. De la sensación a las palabras, de las palabras a la sensación…. ¿Encajan? ¿Resuenas con ello? Sentirás un respirar dentro, un alivio, un saber que eso es… A veces no pasa a la primera, y tienes que volver a escuchar y dejar que surjan nuevas palabras. O intentarlo mañana.

 

  1. Si has sentido ese clic, ese saber que eso es lo que estas gestionando, es el momento de sacar toda la información posible… ¿Que esto sea así? ¿Qué necesito de esto? ¿Para qué me sirve todo esto? ¿Dónde me lleva? ¿Dónde me mantiene? Y escuchamos y sentimos de nuevo…

 

  1. Venga lo que venga acepta lo que surja. Tu cuerpo está hablando y eso siempre es bueno, aunque las palabras vengan del dolor, aunque no querías enfrentarte a esto ahora… No necesitas hacer nada con ello, solo recibirlo. Ahora sabes dónde está la dificultad…

Cuando es la primera vez que oyes hablar del proceso se torna complicado, pero es algo que hacemos continuamente. Solo que no conscientemente. Simplemente vas a tomar el control (más bien vas a soltar el control y aprender a fluir), vas a dar-te tiempo, vas a escuchar-te.

A mí personalmente me ha servido mucho aprender a meditar, hacer yoga, escuchar mis tensiones… y luego poco a poco ir dando forma y estructura a lo que hay dentro, hasta llegar a ser algo tan habitual como hacer deporte o cuidar mi alimentación.

Y es que el proceso es algo parecido a una meditación aplicada.